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Entrando en el nuevo milenio:
para Criterio ©
Buenos Aires Enero 2001
La reciente Carta Apostólica de Juan Pablo II Novo millennio ineunte se puede consultar on line en el sitio del Vaticano. Es una notable síntesis del Gran Jubileo del 2000 y merece una reflexión pausada. Cada uno de nosotros encontrará su lugar en este amplísimo fresco que traza el Papa. Nos impresionará, en particular, su poderoso mandato para construir un mundo mejor: "Sobre todo, queridos hermanos y hermanas, es necesario pensar en el futuro que nos espera. Tantas veces, durante estos meses, hemos mirado hacia el nuevo milenio que se abre, viviendo el Jubileo no sólo como memoria del pasado, sino como profecía del futuro. Es preciso ahora aprovechar el tesoro de gracia recibida, traduciéndola en fervientes propósitos y en líneas de acción concretas". La lectura de un documento tan rico y extenso no se puede hacer de una vez, pero Internet nos permitirá organizar mejor nuestra tarea. Una primera recomendación es "bajar" la página a nuestra computadora y guardarla en algún archivo. Hay una cantidad de párrafos (todos ellos numerados) que merecen ser meditados con tranquilidad. Incluso, con el sistema de "copiar y pegar" cada uno podría editar, de esta manera, su propio texto, y armar, en cierto sentido, una carta personal para su propio año jubilar. Esta es una de las grandes ventajas de leer un texto digital, lo podemos re-organizar para nuestro provecho, muy fácilmente. No voy a entrar en un texto tan amplio, simplemente me voy a detener en un detalle minúsculo cuyo estudio me dio gran satisfacción. Tal vez pueda servir de ejemplo de una búsqueda religiosa en Internet. Confieso que sentí un feliz sobresalto a leer una expresión, Marana tha, que siempre me intrigó. Dice la carta del Papa:" A (Cristo) meta de la historia y único Salvador del mundo, la Iglesia y el Espíritu Santo han elevado su voz: « Marana tha - Ven, Señor Jesús » (cf. Ap 22,17.20; 1 Co 16,22) " ¡Por fin me podría enterar de su significado! Muchos domingos en la modesta capilla de un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires hemos cantado esa invocación, sin comprenderla. Busqué en mis enciclopedias digitales y encontré en http://bible.crosswalk.com/ una excelente descripción del término en cuestión, de origen arameo, que se traduce "El Señor viene" . El arameo era la lengua popular del pueblo judío en aquella época, y usando el Easton's Bible Dictionary, accesible on line, pude reconocer también otras palabras en arameo mencionadas en el Nuevo Testamento (Mateo 5:22; 6:24; 16:17; 27:46; Marcos 3:17; 5:41; 7:34; 14:36; Hechos 1:19). Exploré, en especial, la cita del Papa de la primera Carta a los Corintios (1 Corintios 16:22), haciendo una serie de clics, y así me enteré de cosas interesantísimas e insospechadas. Ante todo, descubrí una decena de comentarios a esta despedida, algo extraña, del apóstol Pablo: "¡Si alguien no ama al Señor, que sea maldito! El Señor viene". Pero me llamó la atención que, al consultar mi Biblia en español (y en papel) El libro del pueblo de Dios (Paulinas, Madrid, Buenos Aires) la expresión citada no está acompañada de la palabra "maranatha", que en cambio existe en la Vulgata latina que suelo usar (Biblia Sacra, iuxta vulgatam versionem, Deutsche Bibelgesellshaft, Stuttgart, 1983) pero, en este caso, sin su traducción, "el Señor viene", o "ven Señor". Pero, hay más, descubrí que en los Estados Unidos hay decenas de comunidades cristianas, mayoritariamente no-católicas, que llevan el nombre "Maranatha". Me entretuve recorriendo alguna de ellas y me asombré de la multiplicidad de carismas relacionados con esa expresión que invoca la llegada de Cristo. En todo caso, aprendí algo nuevo y ahora, para mí, Marana tha quedará para siempre ligado íntimamente a este Jubileo de la esperanza: ¡Ven, Señor Jesús! |
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