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Consejo Empresario de América Latina, CEAL

Brasilia

31 de Agosto, 2000

¿Una nueva América Latina?

Regionalización en un mundo global 

Sesión IV:

Infraestructura Física y Tecnológica en América Latina:

¿De qué forma entramos en la Era de la Información?

 Moderador: CEAL Argentina

Introducción: Federico Zorraquín, CEAL, Argentina

Oradores:

Enrique García, Corporación Andina de Fomento (CAF)

Peter Woicke, International Finance Corporation

Antonio M. Battro, Battro & Denham, Consultores

 

 

La era de la información y la inteligencia digital

Antonio M. Battro

La pregunta que nos convoca ¿De qué forma entramos en la era de la información? tiene muchas respuestas. Yo me concentraré en una que me parece esencial y que no ha sido explorada suficientemente. Me arriesgaría a postular que entramos en la era informática porque todos poseemos una "inteligencia digital". Es decir una inteligencia específica para comunicarnos con las máquinas digitales, con las computadoras y sus redes, una capacidad mental que sólo ahora se despierta y que promete cambios profundos en el comportamiento humano. Esta convivencia creciente del hombre con las máquinas, que son, a su vez, cada día más "inteligentes", preludia el desarrollo de una nueva sociedad del conocimiento. Se trata de una novedad absoluta en la historia de la humanidad. Debemos aprovechar esta ocasión.

Inteligencia artificial e inteligencia digital

En efecto, el encuentro de una inteligencia digital humana con la inteligencia artificial de las máquinas es un hecho de enorme trascendencia no sólo teórica sino práctica. Por una parte, esta inteligencia digital está distribuida por la humanidad de manera universal. Es semejante a la "inteligencia lingüística" que permite a todos los individuos de la especie humana adquirir el idioma materno naturalmente, sin necesidad de ir a la escuela para aprender a hablar. Este hecho parece algo obvio pero no lo es. Alguien dijo que si debiéremos ir a la escuela para aprender a hablar seríamos todos mudos...La adquisición del lenguaje es el resultado de una evolución de millones de años que ha puesto en funcionamiento un conjunto altamente elaborado de circuitos cerebrales que son propios de la especie humana. La educación se basa en la posibilidad de un lenguaje. La civilización se basa en la comunicación.

Es sabido que el lenguaje humano tiene tres componentes, la sintaxis (que ordena el discurso y las frases) la semántica (que otorga el sentido y significado) y la pragmática (que comunica algo). El lenguaje que empleamos para comunicarnos a través de una computadora también tiene estas tres dimensiones. Este nuevo idioma, elemental pero universal - que podríamos llamar, un poco en broma, un poco en serio, "digitalés" - consiste esencialmente en generar una serie de opciones con un simple "clic". Estas acciones son otras tantas "frases" de ese lenguaje con significado y gran poder comunicacional. Para aprender a hablar es preciso que nos hablen. Para ello se requiere compartir un mismo entorno lingüístico. A semejanza de aquellos que tienen dificultad de adquirir el lenguaje hablado o escrito, nos encontraremos también con personas con alguna "discapacidad digital" manifiesta, a quienes habrá que ayudar. Habrá otras, por el contrario, que presentan "talentos digitales precoces" o son verdaderos prodigios en el manejo de esta nueva lengua, cuya habilidad excepcional habrá que alentar. Entre estos extremos nos encontramos la inmensa mayoría. Necesitaremos, en suma, superar muchos prejuicios y renovar nuestros métodos de enseñanza para no excluir a nadie de este nuevo mundo digital.

Seguramente el desarrollo de la inteligencia digital supone la activación de nuevos sistemas de neuronas en el cerebro, que deberemos investigar. Las neurociencias cognitivas se están ocupando del tema. Lo que se ha establecido, por el momento, es que, aparentemente, no hay diferencias significativas en la capacidad de operar una computadora por parte de los niños de las más variadas proveniencias, culturas y niveles socioeconómicos. Por eso decimos que nos encontramos ante una potencialidad humana universal, comparable a la lingüística, que ahora resulta preciosa como motor de cambio generacional. Como bien dice Nicholas Negroponte "cada generación es más digital que la anterior". Y de eso se trata ¿Cómo hacer para estimular el desarrollo de una inteligencia digital que consideramos connatural a la especie humana? De la misma manera que un niño necesita crecer en un ambiente donde haya un intercambio fluido de palabras, frases y conversaciones para aprender a hablar, es imprescindible darle el mejor acceso posible a las computadoras y las redes para aprender a hablar el "lenguaje digital". De lo contrario se verá marginado de esa nueva cultura.

De aquí proviene la necesidad de crear un ambiente digital para educar a las nuevas generaciones, especialmente en nuestra región, para que ellas puedan desempeñarse correctamente en la sociedad del Siglo XXI. Pero dominar el lenguaje digital no significa convertir a todos en programadores de software o en técnicos de hardware. ¡Lejos de ello! aquellas son especialidades adultas, como ser profesor de lenguas o experto en comunicaciones. Se trata más bien de crear habilidades básicas en la informática y en Internet en nuestras comunidades tan diversas entre sí a los efectos de abrir el diálogo entre personas conectadas al sistema digital. Esta apertura generosa a una gran comunidad virtual resultará beneficiosa para la integración regional si se estableciera desde los primeros años de la escuela. El papel de los docentes y educadores será crucial para crear y mantener estos nuevos ambientes digitales comunicados entre sí por Internet. Es propia de la misma naturaleza de las redes la capacidad de construir una comunidad de personas con deberes y obligaciones por encima de todas las fronteras. La necesidad de contar en toda la región con un sistema de Internet accesible, rápido y económico es ineludible.

Por otra parte, a los efectos prácticos y cotidianos, ya estamos inmersos en un mundo de artefactos digitales en acelerada expansión y de creciente complejidad. Debemos aprovechar al máximo la convivencia con "máquinas inteligentes", en particular con los llamados "sistemas expertos". Se puede advertir inmediatamente las ventajas de desarrollar sistemas de gran calidad para la traducción automática entre el portugués y el español en nuestra región, por ejemplo. En los últimos años han comenzado, además, a proliferar las redes neurales artificiales que han logrado resultados espectaculares en muchos dominios ligados a la percepción, a la memoria, a la motricidad y al lenguaje. Ya existe en los países más adelantados una industria floreciente en estos campos que convendría impulsar también entre nosotros. No nos faltan talentos para ello.

Necesitamos, en suma, abrir las mentes y los corazones, superar muchos prejuicios y renovar nuestros métodos de enseñanza y de investigación en forma muy profunda. Aquí son los agentes individuales de cambio los que definirán la calidad de la educación digital. La calidad de un sistema en red depende únicamente de la calidad de sus componentes, no se crea por arte de magia, no es un emergente incomprensible. La calidad se diseña.

Cómo superar la divisoria digital

Esta convergencia de la inteligencia digital propia del ser humano y de la inteligencia artificial puede obrar como una cuña para derribar el muro de las desigualdades culturales, sociales y económicas. Pero ingresar plenamente en la era informática es una tarea ardua que compromete a todos y dependerá de nuestra voluntad de provocar un cambio profundo en la situación actual. Posiblemente el esfuerzo, la imaginación y las inversiones de una sola nación no sean suficientes. Será recomendable, entonces, crear un consorcio de naciones para lograrlo, plantearse objetivos claros y concretos y poner nuestros mejores talentos en esta tarea. Es un desafío prioritario para toda nuestra región. No podemos aceptar que se pierda una generación más. Entre todos podremos abrir nuevas oportunidades de trabajo a millones de jóvenes sudamericanos, aumentar la productividad y la creatividad de nuestros pueblos y disminuir las flagrantes diferencias existentes. La divisoria digital, el bien llamado digital divide, es preocupante y debe ser encarado de frente por la sociedad y el estado. Es un deber de justicia, un llamado a la solidaridad y a la equidad disminuir este desigualdad. Pero además es una condición de libertad y de prosperidad para los pueblos.

Contamos a nuestro favor con la existencia de una genuina "inteligencia digital" en las personas, como hemos dicho antes. Gracias a la existencia de este potencial presente en toda la población, podemos encarar con esperanza el proceso de "informatización". Imaginemos un sólo instante que no existiera esta inteligencia particular, esta capacidad específica de operar con las máquinas o que fuera de una dificultad tal que sólo unos pocos expertos pudieran acceder a ella. De haber sido así la era informática sería una utopía, pero es una realidad. Pronto seremos mil millones personas conectadas a Internet en el mundo. Este hecho prodigioso nos alienta a mirar hacia adelante con la esperanza de superar la injusta desigualdad existente hoy entre los que poseen y aquellos que no poseen la tecnología y el conocimiento necesarios para desempeñarse con provecho en la era digital.

Una propuesta regional

En conclusión, se trata de construir en nuestra región un "trípode digital" con las 3C de la conexión, contenido y capacitación. La conectividad y los contenidos en Internet son insuficientes sin una inversión equivalente en la capacitación. Y aquí puede estar la falla más grave. La capacitación digital requiere poner en actividad un amplio espectro de modalidades de enseñanza, de carácter formal y no formal, científico y comercial, local y global, presencial y a distancia. En verdad no sabemos muy bien cómo proceder para construir una sociedad digital abierta. Seguramente en un futuro próximo contaremos con buenas redes y grandes bases de datos para sumar los esfuerzos locales e intercambiar experiencias.

Nuestras escuelas y colegios, por una parte, deberán abrir sus puertas a la comunidad con la mayor generosidad. Podrán así convertirse en verdaderos focos de irradiación de la nueva cultura digital proponiendo nuevos cursos para que las familias y los vecinos puedan acceder a las herramientas informáticas y de comunicaciones a partir de los recursos ya instalados en sus aulas y laboratorios. Por otra parte, las organizaciones no gubernamentales, los municipios, las cooperativas, las empresas locales, pueden hacer mucho para contribuir a la construcción de una conciencia digital entre sus socios, empleados y clientes. Hay suficiente talento y equipos de informática ya instalados para comenzar a abrir el juego de una capacitación permanente. Hay además mucho equipamiento informático que se puede reciclar a los efectos educativos. Se puede crear además, un ambiente donde los más jóvenes encontrarán nuevos incentivos para progresar y desarrollarse.

Hay muchas experiencias digitales que han sido provechosas para la comunidad en nuestra región y que convendría difundir. Tal vez la propia CEAL podría proponer nuevos emprendimientos digitales a través de sus iniciativas locales. Con el concurso de todos podremos dar un paso decisivo en la nueva sociedad del conocimiento, y ser realmente protagonistas de la nueva cultura en el siglo XXI.