INDICE

Prefacio

Introducción

I La imagen mental

II La imagen de la ciudad

III La escala urbana

IV Metodología

V Modelos reducidos (maquetas) del espacio urbano

VI La imagen urbana en los dibujos infantiles

VII Conclusiones

 

Referencias

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INTRODUCCIÓN

Hemos querido en este libro unir dos enfoques sobre el espacio urbano que hasta el momento no se han integrado suficientemente. El primer punto de vista es el de la psicología genética de Jean Piaget. A este maestro le debemos gran parte de nuestro conocimiento de la evolución de los procesos cognitivos básicos relacionados con el espacio y la imagen mental del niño (3). Pero una cosa es estudiar las diferentes etapas de la conceptualización y de la imagen del espacio en los ambientes restringidos de la escuela o del laboratorio y otra, muy diferente, hacerlo en el paisaje urbano.

El segundo punto de vista es el de Kevin Lynch, cuyos trabajos sobre la imagen de la ciudad abrieron un nuevo camino a la investigación urbana. El libro de Lynch La imagen de la ciudad (4) es uno de los pilares de nuestras investigaciones. Gracias a su novedoso enfoque sobre la organización mental en los adultos de la imagen urbana nos hemos podido acercar al proceso evolutivo sin perdernos en la ruta. En el curso de este trabajo se podrá apreciar cómo se conjugan estas dos vertientes, psicogenética y urbanística, en un proceso único. Esperamos que el conocimiento de la evolución de la imagen urbana sirva a nuestra sociedad para programar mejor el espacio vital de todos los ciudadanos incluyendo a los niños. Los urbanistas podrán sacar provecho de la visión infantil de la ciudad y los psicólogos podrán tomar mayor conciencia de los procesos cognitivos específicos de la vida urbana se integran en las grandes etapas o estadios psicogenéticos.

Volvemos aquí a encontrar una expresión de la universalidad de los procesos cognitivos descubiertos por Piaget en otros contextos. Además como bien lo señalan S. Carr. y K. Lynch (5) la ciudad es el "lugar donde se aprende" y muchos educadores contemporáneos han comenzado a utilizar la ciudad como una verdadera prolongación de la escuela. En el curso de nuestros experimentos hemos tenido la ocasión de maravillarnos por la asombrosa capacidad que muestran algunos adolescentes en la elaboración de una imagen urbana que muy poco difiere, a veces, de la representación de los técnicos en urbanismo.

El adulto olvida que ha sido niño y que su visión del niño es fruto de un proceso evolutivo de increíble complejidad. En particular, la imagen adulta de la ciudad es sólo una etapa en ese desarrollo constructivo en donde se integran todas las experiencias individuales y sociales. De más está decir que nunca se encontrará una última etapa en esta evolución pues las técnicas de representación del espacio urbano están en continua expansión y a cada técnica le corresponde un manejo conceptual y perceptivo novedoso. Baste citar los procesos de graficación por computadora o la detección a distancia y el relevamiento por satélites, para inferir los cambios cualitativos que deben producirse en el organismo mental del adulto cuando quiera integrar su imagen cotidiana de la ciudad en una escala "doméstica" con una imagen "tecnológica" de la misma.