II. LA IMAGEN DE LA
CIUDAD
Piaget nos ha enseñado a valorar como
corresponde la expresión aparentemente más
elemental de una conducta inteligente. En ella
está toda la inteligencia disponible en ese
estadio evolutivo particular. Por eso el estudio de la
imagen urbana de los niños es algo fascinante. Esa
imagen nunca es caótica, siempre encontraremos en
ella una organización específica aunque se
limite a una estructuración local. Podemos seguir
las etapas de esa organización con bastante
detalle y lo que es fundamental, esa sucesión de
etapas la encontramos en todos los lugares que hemos
investigado, independientemente de la cultura, del nivel
social de los niños y de las
características físicas de la ciudad.
Dijimos que la imagen mental se desarrolla dentro de
un marco conceptual que, a su vez, sufre una
evolución definida por etapas o estadios estables.
¿Qué pasará con la imagen
específica de la ciudad? Cuando vivimos en una
ciudad, cuando crecemos en ella, construimos, con el
correr de los años, sin tomar conciencia clara,
una serie de mapas mentales donde los componentes
figurativos de la imagen espacial y los abstractos de la
geometría forman un mundo de representaciones de
enorme complejidad. La psicología genética
de Piaget nos puede ofrecer un método de
observación y una guía teórica para
interpretar nuestros resultados. Pero no nos puede
asegurar a priori el éxito de la aplicación
de sus métodos en el contexto urbano. A su vez,
las investigaciones urbanísticas, inspiradas en K.
Lynch, nos pueden orientar en el trabajo de campo, pero
nada nos dicen sobre la evolución de la imagen
urbana desde la niñez hasta la adolescencia.
Decidimos pues atacar el problema desde ambos frentes
simultáneamente con la esperanza de lograr una
convergencia final y la empresa resultó
satisfactoria. En efecto, todos los niños y
adolescentes que entrevistamos estaban escolarizados pero
como ninguno había recibido un entrenamiento
urbanístico, no hay tal enseñanza en las
escuelas, surgieron conductas genuinas, originales e
inesperadas. Esta fue la gran ventaja de nuestros
estudios. Los niños poseían el arsenal
intelectual suficiente para elaborar una imagen
explícita de su ciudad que nadie, hasta el
momento, les había solicitado.
La satisfacción de haber descubierto un terreno
virgen, donde no se encuentran caminos preestablecidos,
ni rutinas escolares, es siempre grande. En el caso de la
imagen urbana, los niños demuestran que son
urbanistas sin saberlo; nadie les ha enseñado
cómo armar una maqueta y sin embargo las
construyen con gran minuciosidad, dedicación y
alegría. Para el psicólogo lo más
notable es que estas construcciones, tanto como los
dibujos y planos infantiles, pueden clasificarse en tipos
bien definidos. Cada tipo corresponde a un estadio de la
evolución cognitiva del niño. Para el
urbanista, lo más instructivo es que propia imagen
de la ciudad, fruto de años de entrenamiento
¡no difiere estructuralmente de la de un
adolescente! Hay ciertos refinamientos en la
construcción de las maquetas, por cierto, pero la
organización es la misma. Ello significa que
existe una evolución espontánea de la
imagen urbana que no es fruto de la enseñanza
escolar o técnica sino de la manifestación
del desarrollo global de la inteligencia. A su vez, entre
el niño de 6 años y el adolescente se
extiende una serie de escalones en la formación de
la imagen urbana, que todo individuo es capaz de
transponer sin ayuda del maestro o del urbanista.
Por otra parte, Lynch ha tenido el mérito de
identificar los componentes elementales de la imagen
urbana. Los ha clasificado en cinco categorías
fundamentales (3):
1~ Caminos (paths): Son los canales por los cuales se
mueve el observador. Son calles, líneas de tren,
canales, etc.
2~ Bordes o fronteras (edges): Son una
separación entre dos fases una línea de
fachadas sobre una plaza, un muro, etc. Son referencias
laterales que pueden interpretarse como barreras
más o menos impenetrables o como líneas de
sutura entre zonas diferentes.
3~ Distritos o zonas (districts): Son secciones de
tamaño mediano a grande, una plaza, un barrio,
donde el observador puede penetrar mentalmente e
imaginarla desde adentro.
4~ Nodos (nodes): Son puntos o focos de
atracción donde el observador puede entrar o salir
como un cruzamiento estratégico de calles o
también una construcción que condensa
algún uso o un carácter físico
particular, una esquina, un patio cerrado, etc.
5~ Hitos o marcos de referencia (landmarks): Son
también focos de atracción y de referencia,
pero el observador no entra en ellos y los imagina desde
afuera, edificios relevantes, obeliscos, monumentos,
montañas, etc.
Estos elementos están presentes en toda imagen
adulta de la ciudad pero no se elaboran
simultáneamente sino que sufren un proceso
psicogenético que dura años. El tema
central de nuestro estudio es precisamente describir
cómo aparecen y cómo se integran todos
estos elementos de la imagen urbana en los diferentes
estadios del desarrollo mental.
Desde el punto de vista de la psicología
cognitiva, la categorización de Lynch pone de
relieve (si habérselo propuesto
explícitamente) la estructura geométrica
fundamental de la organización del espacio. No se
trata de una geometría de líneas y
ángulos sino una geometría mucho más
general de carácter topológico donde
aparecen trayectorias, límites, separatrices,
entornos, conjuntos cerrados y abiertos, puntos
críticos, atractores, repulsores, etc. Todos estos
conceptos se pueden definir rigurosamente en la
topología diferencial y forman la estructura
básica de la imagen de la ciudad (y en general de
cualquier imagen de un objeto físico). Un nodo por
ejemplo, es un atractor del sistema dinámico, un
camino, una trayectoria, etc. Este aspecto
topológico forma la base estructural de la
construcción de la imagen pero a medida que pasan
los años se introducen otros componentes
geométricos, las proyectividades, las
perspectivas, las distancia euclidiana, la
métrica, las coordenadas, etc. Esta
evolución, sin embargo, no es fruto de una
educación explícita, la encontramos en
niños y adolescentes analfabetos. Es el resultado
de una organización mental espontánea y
universal del espacio, como fue demostrado por Piaget y
su escuela. Tal vez este aspecto constructivo propia de
toda imagen visual haya pasado desapercibido por muchos
urbanistas que observan la imagen ya acabada de la
ciudad. Pero las morfologías específicas de
la imagen urbana, con sus texturas, formas, colores,
volúmenes, sólo adquieren unidad gracias a
la existencia de este armazón geométrica
implícita. A medida que se desarrolla el sistema
conceptual del espacio, se incorporan nuevos contenidos
figurativos a la imagen urbana.
Por ejemplo, todos los niños que van a la
escuela saben dar la vuelta a la manzana pero los
más pequeños no son capaces de representar
las cuadras en el dibujo que hacen del camino a la
escuela. Esta carencia no proviene de un procesamiento
incorrecto de los datos perceptivos y kinestésicos
sino de la falta de un sistema mental de coordenadas
métricas. La imagen mental de un trayecto tan
importante en la vida de los niños, como es el
camino diario a la escuela, manifiesta, en consecuencia,
una organización diferente a la del adulto. La
imagen espacial de la ciudad de ese niño, a
fortiori, estará condicionada por el nivel de
desarrollo que ha alcanzado su sistema geométrico
conceptual. En este caso no imaginará trama urbana
alguna y representará las calles por largos y
ondulantes caminos ramificados pero sin cruzamientos. Los
ejemplos se pueden multiplicar y los estudiaremos con
mayor detalle en los próximos capítulos,
pero conviene enfatizar ahora que toda imagen urbana
está organizada de acuerdo a los recursos
conceptuales del sujeto y que de ellos depende la
introducción de los componentes figurativos.
Volviendo al ejemplo anterior, si no existe el esquema
geométrico de reticulado no habrá
cruzamiento de calles en los dibujos o en las maquetas.
No basta que el niño sepa atravesar una calle en
una esquina, es necesario que sepa reconstruir
mentalmente una intersección o sea que haya
identificado un nodo como elemento básico. Pero
esta construcción no es inmediata ni a priori.
Puede haber aprendido a manejar reglas y escuadras en la
escuela sin haber asimilado aún el significado
geométrico de un nodo o punto de cruzamiento en un
reticulado.