INDICE

Prefacio

Introducción

I La imagen mental

II La imagen de la ciudad

III La escala urbana

IV Metodología

V Modelos reducidos (maquetas) del espacio urbano

VI La imagen urbana en los dibujos infantiles

VII Conclusiones

 

Referencias

....

 
 
II. LA IMAGEN DE LA CIUDAD

Piaget nos ha enseñado a valorar como corresponde la expresión aparentemente más elemental de una conducta inteligente. En ella está toda la inteligencia disponible en ese estadio evolutivo particular. Por eso el estudio de la imagen urbana de los niños es algo fascinante. Esa imagen nunca es caótica, siempre encontraremos en ella una organización específica aunque se limite a una estructuración local. Podemos seguir las etapas de esa organización con bastante detalle y lo que es fundamental, esa sucesión de etapas la encontramos en todos los lugares que hemos investigado, independientemente de la cultura, del nivel social de los niños y de las características físicas de la ciudad.

Dijimos que la imagen mental se desarrolla dentro de un marco conceptual que, a su vez, sufre una evolución definida por etapas o estadios estables. ¿Qué pasará con la imagen específica de la ciudad? Cuando vivimos en una ciudad, cuando crecemos en ella, construimos, con el correr de los años, sin tomar conciencia clara, una serie de mapas mentales donde los componentes figurativos de la imagen espacial y los abstractos de la geometría forman un mundo de representaciones de enorme complejidad. La psicología genética de Piaget nos puede ofrecer un método de observación y una guía teórica para interpretar nuestros resultados. Pero no nos puede asegurar a priori el éxito de la aplicación de sus métodos en el contexto urbano. A su vez, las investigaciones urbanísticas, inspiradas en K. Lynch, nos pueden orientar en el trabajo de campo, pero nada nos dicen sobre la evolución de la imagen urbana desde la niñez hasta la adolescencia. Decidimos pues atacar el problema desde ambos frentes simultáneamente con la esperanza de lograr una convergencia final y la empresa resultó satisfactoria. En efecto, todos los niños y adolescentes que entrevistamos estaban escolarizados pero como ninguno había recibido un entrenamiento urbanístico, no hay tal enseñanza en las escuelas, surgieron conductas genuinas, originales e inesperadas. Esta fue la gran ventaja de nuestros estudios. Los niños poseían el arsenal intelectual suficiente para elaborar una imagen explícita de su ciudad que nadie, hasta el momento, les había solicitado.

La satisfacción de haber descubierto un terreno virgen, donde no se encuentran caminos preestablecidos, ni rutinas escolares, es siempre grande. En el caso de la imagen urbana, los niños demuestran que son urbanistas sin saberlo; nadie les ha enseñado cómo armar una maqueta y sin embargo las construyen con gran minuciosidad, dedicación y alegría. Para el psicólogo lo más notable es que estas construcciones, tanto como los dibujos y planos infantiles, pueden clasificarse en tipos bien definidos. Cada tipo corresponde a un estadio de la evolución cognitiva del niño. Para el urbanista, lo más instructivo es que propia imagen de la ciudad, fruto de años de entrenamiento ¡no difiere estructuralmente de la de un adolescente! Hay ciertos refinamientos en la construcción de las maquetas, por cierto, pero la organización es la misma. Ello significa que existe una evolución espontánea de la imagen urbana que no es fruto de la enseñanza escolar o técnica sino de la manifestación del desarrollo global de la inteligencia. A su vez, entre el niño de 6 años y el adolescente se extiende una serie de escalones en la formación de la imagen urbana, que todo individuo es capaz de transponer sin ayuda del maestro o del urbanista.

Por otra parte, Lynch ha tenido el mérito de identificar los componentes elementales de la imagen urbana. Los ha clasificado en cinco categorías fundamentales (3):

1~ Caminos (paths): Son los canales por los cuales se mueve el observador. Son calles, líneas de tren, canales, etc.

2~ Bordes o fronteras (edges): Son una separación entre dos fases una línea de fachadas sobre una plaza, un muro, etc. Son referencias laterales que pueden interpretarse como barreras más o menos impenetrables o como líneas de sutura entre zonas diferentes.

3~ Distritos o zonas (districts): Son secciones de tamaño mediano a grande, una plaza, un barrio, donde el observador puede penetrar mentalmente e imaginarla desde adentro.

4~ Nodos (nodes): Son puntos o focos de atracción donde el observador puede entrar o salir como un cruzamiento estratégico de calles o también una construcción que condensa algún uso o un carácter físico particular, una esquina, un patio cerrado, etc.

5~ Hitos o marcos de referencia (landmarks): Son también focos de atracción y de referencia, pero el observador no entra en ellos y los imagina desde afuera, edificios relevantes, obeliscos, monumentos, montañas, etc.

Estos elementos están presentes en toda imagen adulta de la ciudad pero no se elaboran simultáneamente sino que sufren un proceso psicogenético que dura años. El tema central de nuestro estudio es precisamente describir cómo aparecen y cómo se integran todos estos elementos de la imagen urbana en los diferentes estadios del desarrollo mental.

Desde el punto de vista de la psicología cognitiva, la categorización de Lynch pone de relieve (si habérselo propuesto explícitamente) la estructura geométrica fundamental de la organización del espacio. No se trata de una geometría de líneas y ángulos sino una geometría mucho más general de carácter topológico donde aparecen trayectorias, límites, separatrices, entornos, conjuntos cerrados y abiertos, puntos críticos, atractores, repulsores, etc. Todos estos conceptos se pueden definir rigurosamente en la topología diferencial y forman la estructura básica de la imagen de la ciudad (y en general de cualquier imagen de un objeto físico). Un nodo por ejemplo, es un atractor del sistema dinámico, un camino, una trayectoria, etc. Este aspecto topológico forma la base estructural de la construcción de la imagen pero a medida que pasan los años se introducen otros componentes geométricos, las proyectividades, las perspectivas, las distancia euclidiana, la métrica, las coordenadas, etc. Esta evolución, sin embargo, no es fruto de una educación explícita, la encontramos en niños y adolescentes analfabetos. Es el resultado de una organización mental espontánea y universal del espacio, como fue demostrado por Piaget y su escuela. Tal vez este aspecto constructivo propia de toda imagen visual haya pasado desapercibido por muchos urbanistas que observan la imagen ya acabada de la ciudad. Pero las morfologías específicas de la imagen urbana, con sus texturas, formas, colores, volúmenes, sólo adquieren unidad gracias a la existencia de este armazón geométrica implícita. A medida que se desarrolla el sistema conceptual del espacio, se incorporan nuevos contenidos figurativos a la imagen urbana.

Por ejemplo, todos los niños que van a la escuela saben dar la vuelta a la manzana pero los más pequeños no son capaces de representar las cuadras en el dibujo que hacen del camino a la escuela. Esta carencia no proviene de un procesamiento incorrecto de los datos perceptivos y kinestésicos sino de la falta de un sistema mental de coordenadas métricas. La imagen mental de un trayecto tan importante en la vida de los niños, como es el camino diario a la escuela, manifiesta, en consecuencia, una organización diferente a la del adulto. La imagen espacial de la ciudad de ese niño, a fortiori, estará condicionada por el nivel de desarrollo que ha alcanzado su sistema geométrico conceptual. En este caso no imaginará trama urbana alguna y representará las calles por largos y ondulantes caminos ramificados pero sin cruzamientos. Los ejemplos se pueden multiplicar y los estudiaremos con mayor detalle en los próximos capítulos, pero conviene enfatizar ahora que toda imagen urbana está organizada de acuerdo a los recursos conceptuales del sujeto y que de ellos depende la introducción de los componentes figurativos. Volviendo al ejemplo anterior, si no existe el esquema geométrico de reticulado no habrá cruzamiento de calles en los dibujos o en las maquetas. No basta que el niño sepa atravesar una calle en una esquina, es necesario que sepa reconstruir mentalmente una intersección o sea que haya identificado un nodo como elemento básico. Pero esta construcción no es inmediata ni a priori. Puede haber aprendido a manejar reglas y escuadras en la escuela sin haber asimilado aún el significado geométrico de un nodo o punto de cruzamiento en un reticulado.