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III La escala urbana IV Metodología V Modelos reducidos (maquetas) del espacio urbano VI La imagen urbana en los dibujos infantiles VII Conclusiones
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Subestadio I b.: aparece ahora el primer esbozo organizativo de la imagen urbana, el camino , la calle. Pero este camino es apenas una base, un simple borde del dibujo. Las casas y edificios forman una fachada, única y ese camino, en definitiva, tiene un solo frente. Por eso este tipo de dibujo se puede interpretar como el análogo bidimensional de las maquetas del subestadio I b. ESTADIO II. Organización local del espacio urbano Subestadio IIa: Ahora el camino aparece bordeado por dos filas de casas. Estas se encuentran rebatidas en el plano a ambos lados de la calle, no hay perspectiva alguna en el dibujo, lo que nos recuerda la representación gráfica de un cubo con sus lados rebatidos, típicos de la fase del realismo intelectual de Luquet. El paisaje urbano adquiere en eta fase un tratamiento descriptivo. Muchas casas, iglesias, edificios, comercios y calles están identificadas por sus nombres. Este es el modo cómo se introducen algunos marcos de referencia o hitos en el dibujo. Estos índices semánticos jugarán un papel cada vez más destacado; la ciudad comienza a ser "legible" en el dibujo y en la maqueta correspondiente. Subestadio II b: El espacio urbano se organiza definitivamente en torno a las calles, pero éstas no forman aún una trama o reticulado sino más bien un sistema arborescente. La red vial ahora se expande sobre todo el espacio representado. De esta manera se crean las zonas o distritos de Lynch, a veces también individualizados por su nombre. Pero lo que llama poderosamente la atención es que aún no existe en el dibujo un auténtico cruzamiento de calles, no hay verdaderos nodos de intersección. Por otra parte, lo que interesa es el sistema vial, la edificación sólo cumple un papel secundario, no existen "cuadras edificadas" sino casas dispersas. ESTADIO III. Organización global de la imagen urbana Subestadio IIIa. Aquí se producen varios cambios cualitativos. En primer lugar, lo que era "fondo" pasa a ser "figura". En el estadio II, en efecto, el espacio edificado se organiza localmente con referencia a las calles que constituyen la estructura fundamental, en términos de teoría de la Gestalt, la "figura" del dibujo. En el subestadio IIIa, en cambio, se dibujan expresamente (figura) las cuadras y las calles pasan a ser intersticios vacíos (fondo). Además, las casas están dibujadas prolijamente dentro de cada cuadra. Por otra parte, la ciudad adquiere una estructura modular en damero. Esto nos recuerda que el niño se encuentra en este estadio ha construido ya sus coordenadas métricas. Aparecen también los ángulos rectos en el dibujo porque existe una geometría espontánea subyacente que así lo permite. Subestadio III b: El mapa de una ciudad de un adolescente puede llegar a ser tan elaborado como el de un urbanista. El contraste entre fondo (calle) y figura (cuadras) desaparece y todos los elementos son tratados en un plano de igualdad. Los hitos aparecen sintéticamente distribuidos y perfectamente localizados. En definitiva, estos dibujos, como las maquetas correspondientes, pueden servir de perfecta guía a un visitante de la ciudad. Si este dibujo es legible por un extranjero es porque el dibujante ha interpretado correctamente el texto original de la ciudad y lo ha podido transcribir en dos dimensiones. Pero para ello necesitó pasar por todas las etapas previas que acabamos de analizar. No se pueden saltar los estadios, un entrenamiento intensivo sólo acelera su secuencia, no la altera. Respecto de los dibujos realizados in situ, el estadio III se caracteriza por el uso de la perspectiva, que en algunos adolescentes llega a un extremado refinamiento. ESTADIO IV. Escala geográfica Bajo este título agrupamos todos aquellos dibujos de la ciudad que exceden la escala intraurbana. Por ejemplo, los mapas de la ciudad llegan a un grado de síntesis extrema, se presentan como un recinto dividido en distritos y, lo que es muy interesante, cada ciudad se convierte en un nodo de comunicación interurbana. Algunos mapas muestran las vías de acceso a la ciudad, es decir los caminos urbanos que se prolongan en el espacio rural. Esta representación gráfica supone un elevado nivel de abstracción. El sujeto capaz de realizar este dibujo debe ubicarse en un punto de vista idea, como si mirara a la ciudad desde un satélite. En tal caso la ciudad se convierte en una mancha más sobre la topografía de la región, ligada por tenues hilos a las otras manchas urbanizadas. La ciudad como tal se transforma en un nodo de una trama geográfica. Esto también lo hemos intuido en las maquetas del paisaje rural de Curitiba. En conclusión, los dibujos nos han revelado una vez más que existe una admirable secuencia en la elaboración e integración de los elementos de la imagen urbana. A pesar de las diferencias técnicas y materiales entre maquetas y dibujos hemos visto que los estadios son análogos. Por ejemplo, no todos los elementos de la imagen urbana surgen simultáneamente, el camino es el primero, los hitos tal vez los últimos. Todo lo que hemos dicho respecto de la construcción de la maqueta se puede aplicar a los dibujos de la ciudad. El proceso psicogénico se realiza por etapas y esta sucesión es una regla universal. Si consultamos los dibujos de la ciudad. Si consultamos los dibujos de la ciudad realizados por niños de otros lugares no tendremos la menos dificultad para identificar los comportamientos que encontramos en Curitiba y en Araraquara. Por ejemplo, basta tomar el libro editado por K. Lynch para reconocer todos los estadios y subestadios aquí descriptos en los dibujos de niños y adolescentes de lugares tan dispares como Cracovia, Melbourne, México, Salta, Toluca, y Varsovia (2). Una vez más nos encontramos con conductas del ser humano que no son específicas de una cultura o de las condiciones socioeconómicas del individuo sino universales. Como dice Piaget, existe un sujeto epistémico que es aquello que tienen en común todas las personas que se encuentran en un mismo estadio de desarrollo (5) . Este es el sujeto "universal" de la imagen "pública" de la ciudad. Nuestro estudio nos ha mostrado que las diferencias individuales del observador pasan a segundo plano cuando se trata de la imagen pública de la ciudad. Para cada estadio existe una imagen pública diferente, pero en cada estadio todos los individuos generan la misma imagen urbana. Antes de terminar este capítulo, queda por resolver un problema de detalle que interesará más al psicólogo que al urbanista. Se trata del desfasaje que existe entre los estadios verificados a través del dibujo y los que identificamos por las maquetas. Hemos dicho que el dibujo es una actividad más común en la vida diaria escolar que la construcción de una maqueta, y sin embargo, si analizamos el experimento sujeto por sujeto verificamos que el nivel de la maquetas es generalmente superior al nivel de los dibujos. Esto lo podemos resumir colocando en abscisas los estadios y en ordenadas la edad. La edad mínima por estadio en la organización de la imagen urbana crece en forma exponencial después del estadio II para los dibujos in situ y en forma sigmoidea para las maquetas del paseo. Los otros tipos de dibujo se ubican entre ambas curvas. Podemos sugerir la siguiente interpretación de este desfasaje. En primer lugar hemos dicho que el dibujo requiere una etapa más de procesamiento que la maqueta pues pasar una imagen tridimensional al plano de la hoja de papel, es más complejo que reducir la escala en el espacio de las maquetas (que no exige eliminar una dimensión). Tampoco es tan fácil manejar el lápiz como manipular bloques de madera y existe, sin duda, un factor de habilidad manual que juega en contra del dibujo. En cada etapa es preciso dominar una nueva técnica en el dibujo, en cambio en las maquetas la técnica es esencialmente la misma en todos los niveles. Algo semejante ocurre en los desfasajes "horizontales" descubiertos por Piaget en la adquisición de algunas nociones. Por ejemplo, un niño reconoce que una bolita de plastilina transformada en una salchicha mantiene la misma cantidad de materia, pero cree que pesa más que antes. Es decir, la conservación de la cantidad de materia es más precoz que la conservación de la noción de peso en el mismo individuo. La razón de este desfasaje clásico estriba en que se aplica la misma forma lógica de inferencia a contenidos diferentes, peso y materia. Dibujos y materia son también cualitativamente diferentes aunque se utilicen los mismos recursos geométricos para construir la imagen urbana. Dicho de otro modo, el niño ha elaborado los instrumentos conceptuales propios de un determinado estadio pero los aplica con mayor o menor facilidad según el tipo de manipulación que deba realizar para representar el espacio urbano. Una cosa es cruzar la calle. Otra dibujar ese trayecto y otra, muy diferente, es construir una maqueta de ese lugar. Sin embargo la morfología local es la misma para las tres actividades; la forma es idéntica, sólo los contenidos son diferentes. Por supuesto, lo que acabamos de afirmar no es todavía una explicación causal del fenómeno sino una descripción de la situación. El mecanismo intrínseco del desfasaje se nos escapa, pero este problema es muy general y no ha sido aún resuelto por la psicología genética. |