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Una videoconferencia jubilar

Dr. Antonio M. Battro

para Criterio ©

 

Buenos Aires

Agosto del 2000

 

El 18 de agosto a las 10.30, hora argentina, nos pusimos en contacto por videoconferencia desde el Colegio San Martín de Tours (mujeres) de Buenos Aires con un grupo de alumnas que estaban en Roma para el gran Jubileo de la Iglesia Universal. Una vez más pudimos agradecer a Dios por vivir en estos tiempos donde las comunicaciones nos permiten participar a distancia de hechos relevantes. La novedad en este caso fue compartir una experiencia religiosa juvenil en una interacción a distancia que permitió transmitir un enorme afecto de ambas partes. No era ver algo lejano y enorme que pasaba en la TV, era vivir un nuevo espacio de comunicación en una escala doméstica. La diferencia entre la emisión de pocos para muchos (broadcast) y la interacción entre pocos (videoconferencia) es definitiva y marca una complementaridad en los respectivos medios.

Los padres y las compañeras pudieron durante una hora conversar y ver a las chicas y sus maestras en Roma, mientras ellas contaban sus maravillosas experiencias del viaje y el encuentro con miles de jóvenes inspirados y guiados por la figura tan querida y admirada de Juan Pablo II. En otra gran sala el colegio entero, unas 700 alumnas con su maestras presenciaban con emoción, cantos y exclamaciones esta videoconferencia como si fuera una transmisión de TV. Pocas veces he sentido el impacto del amor juvenil como en esta ocasión. Otro mundo, un mundo desbordante de alegría y de esperanza. Nos pudimos imaginar lo que era el clima profundamente festivo y religioso de Roma en estos días con dos millones de peregrinos.

Pero sobre todo comprobamos hasta qué punto la tecnología digital de videoconferencias se hace "transparente". La enorme capacidad de las chicas de expresar sus sentimientos a miles de kilómetros de distancia, de hacernos rezar al unísono el Padrenuestro, de cantar y emocionarse hasta las lágrimas por el encuentro entre seres queridos, nos augura un futuro mejor para la humanidad. Algún día la escuela será principalmente el espacio cordial para esta función de encuentro y la educación no tendrá más fronteras. Lo primero que pasa por la red es el amor.