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X. LOS NUEVOS INSTRUMENTOS DEL
PENSAMIENTO
El scanner, un puente entre dos mundos
Este instrumento admirable permite la transición
del mundo analógico al digital. Siempre tendremos
objetos físicos que desearíamos digitalizar,
transformar, reproducir, o transportar por redes. Por ahora
sólo lo podemos hacer con objetos bidimensionales (en
un futuro tal vez sean otros los objetos físicos
digitalizables). El scanner es muy popular entre los
diseñadores gráficos y cada vez se simplifica
más. Se volverán ciertamente indispensables en
la escuela digital donde ya están supliendo o
reemplazando a las fotocopiadoras. Los hay de varios
tipos:
Scanners de mesa: son los más tradicionales, se
parecen a fotocopiadoras delgadas y nos permiten llevar a
una computadora/pantalla cualquier objeto bidimensional
(generalmente un impreso en papel). Son los más
precisos, de mayor capacidad y los más utilizados por
los profesionales del diseño gráfico.
Scanners manuales: existen dos tipos, algunos pueden
barrer el ancho de una hoja y otros (del tamaño de un
lápiz), lo hacen por línea de texto (como si
fueran un resaltador).
Scanners automáticos: tienen una ranura que recibe
la página o folleto que queremos digitalizar, lo
aspiran e inmediatamente se reproduce en nuestra pantalla de
la computadora. Quedan siempre conectados a la computadora,
se activan automáticamente cuando se introduce una
hoja y son ideales para cargar información en una
computadora, para hacer una base de datos o de documentos de
la manera más rápida y sencilla.
También permiten irradiar esa información de
forma inmediata por la red.
Los tres equipos antes mencionados, se complementan muy
bien con sistemas de reconocimiento de caracteres (OCR) que
permiten reconocer letra a letra el texto que ha pasado por
el scanner para luego poder editarlo en cualquier procesador
de texto. Todos estos elementos en sus diversas formas,
calidades y usos, son fundamentales en la educación
digital, sobre todo en este momento de transición
cuando los papeles aún nos abruman. Pero lo mejor
sería abandonar, dentro de lo posible, el papel (y
conservar los árboles).

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