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XI. PRESENCIA Y TELEPRESENCIA
Nuestra insistencia en las
comunicaciones digitales podría ser mal interpretada,
como si trasluciera un desdén por la
comunicación cara a cara, por el diálogo
presencial en la educación. En realidad es todo lo
contrario. Por que valorizamos tremendamente el encuentro
humano, la comunicación personal, es que defendemos
la tele-presencia. Y recíprocamente, por que
conocemos las limitaciones de los medios digitales,
insistimos en recuperar el valor insustituible del encuentro
y del diálogo personal, que también se puede
dar a distancia. Presencia y telepresencia no son
antagónicas sino complementarias. Pero ello exige
aguzar el entendimiento crítico, para distinguir
suficientemente entre ambas situaciones, para no hacer en
una lo que corresponde en la otra y de esa forma unirlas
convenientemente en una síntesis dinámica,
cambiante y enriquecedora.
Por de pronto, en este nuevo mundo digital, los edificios
dedicados a la educación sufrirán una
transformación importante en su arquitectura. Las
comunicaciones, las redes por las que se impartirá
una educación a distancia, permitirán una
distribución diferente del aprendizaje en el espacio
y en el tiempo. Algunos espacios se reciclarán
progresivamente, otros desaparecerán. Lo que sigue es
un intento de abrir nuestra imaginación creadora ante
estas transformaciones propias de una era digital.

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