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II. LA EDUCACION Y SUS
CIRCUNSTANCIAS
En lo que nos atañe hay una
evidente correlación entre la marginalidad social y
las carencias educativas. Hoy más que nunca se
cuestiona la enseñanza tradicional que en muchos
casos se ha vuelto "reaccionaria". Percibimos que se
mantiene un desfasaje creciente entre la acelerada
transformación de la sociedad, la cultura, la
política, la economía y la producción
frente a los conocimientos y valores impartidos en el aula.
En efecto, nadie puede negar que es difícil mantener
a los docentes actualizados en los temas más
relevantes o interesar a los alumnos en tareas que tienen
poca vigencia en la vida cotidiana y en el trabajo.
Además, como las empresas exigen un personal cada vez
mejor capacitado, los responsables en recursos humanos deben
luchar constantemente contra las fallas sensibles en la
educación de quienes ingresan y también contra
la insuficiente capacitación recibida en el propio
trabajo.

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