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IV. LA ESCUELA EXPANDIDA
Mañana: el conocimiento conectado
Para llegar al próximo estadio de la
educación en el siglo XXI deberíamos, primero,
lograr una inversión equilibrada en equipamientos
informáticos tanto en la escuela como en la casa.
Segundo, conectar la casa con la escuela y a las escuelas
del mundo entre sí por los medios de
comunicación más avanzados. Lo repetimos, en
lugar de ladrillos tendremos que aprender a invertir
más y mejor en comunicaciones: bits por segundo
versus metros cuadrados.
En la actualidad sólo algunas universidades
avanzadas se han atrevido a impartir sus cursos a distancia,
otorgar títulos y certificados, a través de
redes digitales y videoconferencias. En cambio, las pocas
experiencias digitales a distancia realizadas con
establecimientos secundarios o técnicos son
claramente insuficientes. En efecto, para mantener un
diálogo educativo genuino y satisfactorio, es preciso
mantener la continuidad del programa a distancia pero
comprobamos que los costos de mantenimiento de la red y de
las comunicaciones son aún demasiado altos para la
mayoría de las instituciones de enseñanza.
Sólo la desregulación de las comunicaciones y
la sana competencia podrán cortar el nudo que
encadena a la educación a un modelo presencial
inmutable y retrógrado. La sociedad global exige
imperiosamente que esta situación se revierta cuanto
antes.

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