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V. HERRAMIENTAS NUEVAS Y ANTIGUAS El pupitre y el trabajo Una de las innovaciones pedagógicas más revolucionarias del siglo pasado fue, sin duda, el diseño integrado y modular de un pupitre y banco de madera para cada alumno, con su tintero incorporado, ranuras para depositar plumas y lápices, asiento rebatible y apoyo para los libros y cuadernos. Esta tecnología se puede considerar como precursora de la moderna "estación de trabajo" (workstation) que ha sido concebida para la computadora de mesa (desktop computer). La comparación entre las dos tecnologías no deja de ser interesante. El banco/pupitre escolar tuvo una enorme aceptación en el mundo entero y se convirtió en el primer mueble diseñado expresamente para la educación. El diseño inicial se fue perfeccionando con el tiempo y llegó a incorporar algunos parámetros ergonómicos para mayor comodidad de una posición sentada prolongada, con curvaturas anatómicas para el respaldo y el asiento. Además se construyeron muebles de diferentes tamaños para diferentes edades. En suma, se creó una nueva tecnología que fue plenamente exitosa en su tiempo. Pero este diseño estaba ligado a la función didáctica tradicional de un maestro al frente de la clase. Los bancos/pupitres formaban filas paralelas frente al pizarrón y a la tarima del profesor pero no servían para armar un círculo de discusión. Los alumnos recibían una enseñanza magistral pero se daban la espalda entre sí, con lo que se reforzaba una conducta de subordinación. Se pasaba "al frente" para dar la lección como en el teatro "se sube" al escenario. Cuando los métodos pedagógicos comenzaron a cambiar a través de movimientos como la "escuela activa" esta rígida configuración espacial, de tipo "frontal", también fue alterada y con ella los propios muebles. Las nuevas funciones didácticas reclamaban nuevas estructuras espaciales en el aula. En el período de transición hacia configuraciones más flexibles se ensayaron nuevos e interesantes diseños: mesas poligonales que se ensamblan con facilidad y sillas apilables. Actualmente el sistema está buscando un nuevo equilibrio debido a la incorporación de computadoras en el aula, que ha complicado el panorama. Pero nuestras preguntas son: ¿cuántas computadoras fijas son necesarias en el aula? ¿Por qué no estimular, además, el uso de computadoras portátiles? Pero son pocos los establecimientos educativos que se atreven a desarmar el aula, a flexibilizarla. Hay algo de sagrado en el aula tradicional. Sin embargo, pensamos que una apertura sería la mejor solución. En realidad la era digital acaba con el aula como espacio físico cerrado. |
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