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VI. LA TRANSICION DIGITAL Creatividad y desregulación Focalizar toda la fuerza de la educación en el desarrollo de la creatividad del alumno es un objetivo que lleva muchos años. La creatividad debe comenzar por ser una meta explícita de las mismas instituciones y de sus docentes, en todos los niveles. El fracaso de tanta tecnología incorporada en la educación se debe sencillamente al hecho de seguir haciendo con las computadoras lo mismo que se hacía con el pizarrón. No solamente se trata de una falta de imaginación sino de conocimientos elementales, de estudio, de actualización. Las instituciones educativas, en todos sus niveles, se caracterizan por su funcionamiento piramidal. Hay poco lugar para áreas independientes sin un control estricto del superior. Esta característica dificulta la realización de proyectos interesantes, nuevos y creativos. Se deberá confiar más en los docentes a cargo de alumnos. Ellos son los responsables directos de educar con mayor libertad y responsabilidad. ¿Cómo será la evaluación en la era digital? Tradicionalmente los docentes no son evaluados o se resisten a serlo. Por otro lado las evaluaciones finales en el caso de los alumnos, impiden hacer correcciones a tiempo y generan reacciones innecesarias y muchas veces frustrantes. La escuela digital nos obligará a imaginar nuevas formas de evaluación, más justas y sensatas. La desregulación educativa en su sentido más estricto, es decir, la disminución de los controles externos sobre los contenidos y programas anuales llevará a una mejor distribución de los conocimientos, a una mayor personalización de la enseñanza. Las nuevas tecnologías digitales son herramientas insustituibles para alcanzar esa independencia. Cada institución, cada persona involucrada en el proceso educativo debería tener suficiente libertad para diseñar sus propios ciclos de aprendizaje. El mundo digital, las redes y las computadoras nos permiten, por primera vez, desarrollar una educación que respete y aliente cada estilo de aprender y de enseñar. Todas las instituciones educativas pueden tener algo que decir y que mostrar al mundo. La mejor forma de aprender de otro es estar conectado con él. Las redes digitales nos permiten hacerlo. Y sobre todo nos permiten investigar, sabiendo que nos equivocaremos. En efecto, en las escuelas no siempre se investiga realmente, más bien se "juega a la investigación". Muchas veces nos conformamos con realizar una serie de experimentos controlados donde los resultados se conocen con anticipación. Pero una investigación genuina no cuenta con esta seguridad, es una aventura del espíritu. Una de las características más notables del mundo digital es que abre nuevos espacios para investigar libremente. Por eso tanto los docentes como los alumnos deberían estar permanentemente investigando con las computadoras y las comunicaciones, documentando y difundiendo sus hallazgos, incluyendo sus errores y fracasos. Estas investigaciones deben involucrar a participantes de diferentes edades y disciplinas. La investigación y el aprendizaje podrán así fusionarse hasta confundirse en una espiral cognitiva en perpetuo crecimiento. Y todo debería ser hecho con frescura y atrevimiento, tomando riesgos. En el mundo digital, los docentes deberían enseñar a la tarde lo que aprendieron a la mañana. |
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