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VII. MEDIOS Y FINES
El software de dominio público
Una de las vertientes más tentadoras del
consumismo se origina en la libre disponibilidad de
centenares de horas de cursos y programas de todo tipo, que
el educador tiene a su disposición. La tendencia a
consumir lo que es gratis, o muy barato, crece con este
efecto de "canilla libre" e incide negativamente sobre una
selección crítica del software en
cuestión. Algunos son realmente aprovechables, otros
no. El problema habitual es que el administrador de un
establecimiento escolar, por ejemplo, ante la alternativa de
comprar un nuevo software educativo o acceder al de dominio
público, podrá inclinarse hacia este
último sin contar con suficientes elementos de juicio
respecto de su verdadera utilidad pedagógica.
Sería como salir a comprar un libro por el precio y
no por el contenido. En esta elección puede incidir
también algunos espejismos tecnocéntricos.
Mucho software que pretende ser educativo sigue la
evolución normal de un juguete. Se emplea
apasionadamente al comienzo y luego se olvida. Esta curva
con un máximo de uso es propia de instrumentos
(juguetes, herramientas) que cumplen solo una función
localizada en el espacio y en el tiempo. Son restringidos a
un contexto, no se pueden generalizar debidamente. Una forma
de apreciar el valor didáctico de una
aplicación es su rendimiento multifacético.
Por ejemplo, un mismo utilitario como el procesador de
textos puede aplicarse en diferentes niveles de complejidad
y en variados contextos educativos. Por eso es de gran
valor. En conclusión, el educador deberá
navegar con prudencia entre los extremos del consumismo y
del tecnocentrismo, preservar su libertad y defender
criterios de valor.

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