6. El arte del
fragmento
Toda reconstrucción supone una
disgregación previa del todo y sus partes. Los
museos se han esmerado siempre por conservar esas partes
desmembradas, ya sea en sus sectores arqueológicos
o en sus gabinetes de antigüedades. En las
últimas décadas emergió,
además, una fuerte tendencia estética que
puso de relieve estos fragmentos, que por la magia de la
museología se transformaron en obras de arte.
El fragmento es también un maestro de la
escuela de las artes ficticias. ¿Acaso la
Victoria
de Samotracia no sugiere un estilo griego al
margen del verdadero? La estatuaria khmer ha multiplicado
las cabezas admirables sobre cuerpos convencionales. las
cabezas khmer aisladas, son la gloria del museo Guimet.
El San Juan Bautista del portal de Reims está
lejos de alcanzar el genio de su rostro aislado. El
fragmento puesto en valor por su representación y
por una iluminación escogida permite una
reproducción que no es uno de los más
modestos habitantes del museo imaginario. (23)
La reproducción, en efecto, tiene la virtud de
realzar a voluntad un aspecto, una faceta, una arista, un
trazo, una mancha de color. Sin esta intervención
de la técnica el fragmento se disiparía en
el conjunto anónimo de los restos informes, de las
partículas huérfanas. Pero debemos
reconocer que se ha dado ya un importante cambio de
rumbo.
La estética clásica iba del fragmento
al conjunto, la nuestra, que va a menudo del conjunto al
fragmento, encuentra en la reproducción un
auxiliar incomparable. (25)
En el Museo imaginario se abre, en efecto, la
posibilidad de jugar con las piezas del rompecabezas, con
los elementos que nuestra imaginación ha querido
desmenuzar en la obra de arte. Por definición, se
trata de una intervención "no invasora" que no es
dolorosa, que no toca siquiera al objeto. Por eso es
bienvenida. Preserva el original. Pero podemos dar un
paso más. Con la ayuda de las nuevas
técnicas digitales todo puede atomizarse,
reducirse a una mínima expresión
simbólica, a una ristra de 1 y 0 que la
computadora interpreta sin error posible. El fragmento
último del Museo virtual es el bit, la unidad de
información. Hemos cambiado de universo. En este
nuevo mundo digital las formas, los colores y los
volúmenes toman una nueva corporeidad. Son
generados paso a paso, transformados por operaciones
geométricas y difundidos a todo el mundo por
internet. Malraux nunca imaginó la potencialidad
de su idea sobre el valor del fragmento en la
reproducción de la obra de arte. Su época
lo limitaba a una penosa reconstrucción
fotográfica. Hoy, en cambio, podemos enriquecer su
intuición de múltiples maneras. En primer
lugar, la digitalización permite completar en la
reproducción una pérdida de materia, el asa
de una ánfora griega, la orla de una
tapicería medieval, la nariz rota de una estatua.
También nos ayuda a recuperar el color original de
una pintura y continuar un arabesco erosionado por el
tiempo. En la pantalla de la computadora se pasa del todo
al fragmento y del fragmento al todo sin
obstáculos.
¿Qué es lo que nos mueve a no dejar morir
esos retazos, esas huellas de épocas pasadas? No
es solamente la pasión de dominio sobre las cosas
ni la celebración de una tecnología
prodigiosa. Hay algo mucho más profundo, como lo
insinúa Malraux ¡queremos seguir
viviendo!
Nuestra sensibilidad por la estatua mutilada, por
el bronce de las excavaciones arqueológicas, es
reveladora. No coleccionamos ni los bajorrelieves
borrosos ni las oxidaciones; no es la presencia de la
muerte lo que nos retiene sino la de la
supervivencia. (631)
En el Museo imaginario los fragmentos se conservan y
se recomponen. En el Museo virtual adquieren nueva vida,
aquella que, tal vez, jamás tuvieron. Estamos
forzando al destino ¿Qué es esta lucha
hercúlea contra la historia que prosigue incesante
a través de los tiempos? Para Malraux resulta
claro que
La mutilación es la traza del combate, el
tiempo ha aparecido de golpe, el tiempo que forma parte
de las obras del pasado tanto como su materia y que surge
de la fractura como de la oscuridad amenazadora donde se
unen el caos y la dependencia. Todos lo museos del mundo
tienen por símbolo el torso mutilado de
Hércules.El
nuevo adversario de Hércules, la última
encarnación del destino es la historia,
(633)
Figura 3
La historia de la humanidad, en efecto, es implacable
y muchas obras maestras no sólo fueron arrasadas
sino que jamás vieron la luz, o quedaron
inconclusas o no pasaron de ser esbozos. Pero ahora las
tecnologías digitales permiten su alumbramiento en
el espacio del Museo virtual. Pueden remontar desde el
abismo que las habían aniquilado antes de nacer.
Hoy, en efecto, se pueden recrear, artificialmente, obras
que jamás pudieron salir de un esbozo o de un
plano. Se puede, gracias a las nuevas tecnologías
digitales, "ver lo invisible", como dice Takehiko
Nagakura, uno de los líderes del Project
Unbuilt del MIT 8. Su grupo de investigación ha
reconstruido en el espacio virtual "obras
arquitectónicas no construidas" de grandes
artistas como Palladio, Le Corbusier, Vladimir Tatlin y
Alvaar Alto. Los resultados son espectaculares y de
alguna manera también responden a aquella
preocupación de Malraux por "exponer" las grandes
obras arquitectónicas en su Museo imaginario.
Ahora se puede ir más allá de una maqueta
del monumento para alcanzar una visualización
extremadamente detallada de la obra en un espacio virtual
e incluso percibir su emplazamiento ficticio en la
ciudad. Podemos, en definitiva, gracias al Museo virtual
hacer visitas, subir a las torres y recorrer las salas de
una obra de arte de arquitectura que no existe en la
realidad pero que algún genio imaginó y
algún día la puso sobre papel. El
espíritu poético que anima toda
reconstrucción se exalta con estas posibilidades.
"¿Cómo sería la vida en San
Petersburgo si los cuatrocientos metros de hierro oxidado
se impusieran todavía sobre esta ciudad
neoclásica en un día de invierno?" se
pregunta Nagakura al referirse a su reconstrucción
digital de la torre gigantesca de Tatlin. La respuesta
tecnológica es que las imágenes virtuales
exponen con minucia obsesiva ¡hasta la herrumbre de
las vigas y las huellas en la nieve!